My sweet rainy days. Capítulo 5

Maggie subía en el ascensor tarareando una canción mientras disfrutaba de la tableta de chocolate que había comprado después de pasear durante toda la mañana, aprovechando que había salido el sol después de una semana entera de incesantes lluvias. La tableta de chocolate negro no era su único capricho: con la otra mano sujetaba una bolsa llena de gominolas, chocolatinas, otros dulces y helado. Cuando salió del ascensor un agradable olorcito a comida la embriagó, abriéndole más el apetito. Se preguntó qué vecino estaría cocinando una comida tan deliciosa mientras se dirigía a la puerta del piso de SeungHo. Llamó a la puerta y éste le abrió enseguida con una sonrisa dibujada en los labios. Llevaba puesto un chándal gris y llevaba una gorra colocada de lado que le aplastaba su pelo castaño oscuro.

  • ¿Proviene de aquí? - preguntó Maggie, extrañada. - Huele tan bien...
  • He estado cocinando. - dijo SeungHo, quitándole la bolsa de comida de las manos. - Voy a confiscarte esto. Tienes que comer más sano, el médico te lo dijo.
  • Sí, mamá. - dijo Maggie, poniendo los ojos en blanco. - Estás de muy buen humor hoy, y habrás dormido bien porque cuando he salido esta mañana aún dormías. Me alegro, ¡gruñón!
  • Que esté así estos días es por culpa de la organización de la boda. ¡Mi madre y MinAh me agobian!
  • Y luego soy yo la que te tiene que aguantar de mal humor en casa. - sonrió y le bajó la gorra, tapándole los ojos con ésta.

Aprovechó para recuperar su bolsa de la mano de SeungHo y fue corriendo y riendo hacia el comedor. Allí se encontró con un joven de aspecto adorable sentado a la mesa y se quedó parada, un poco cortada. No esperaba que hubiera nadie allí. Ese chico llevaba una camisa manga corta blanca y unos pantalones grises sujetos con un cinturón negro. Se trataba de SangHyun, el amigo y compañero de trabajo de SeungHo. Éste sonrió sin despegar los labios y se levantó al verla. SeungHo se acercó a ellos colocándose la gorra.

  • Él es un amigo mío, Park SangHyun. Trabaja conmigo. - Maggie y SangHyun se saludaron con una reverencia. - Me ha llamado MinAh para proponerme que fuésemos a comer a un parque, a la montaña Namsan, y se me ha ocurrido invitaros a ti y a SangHyun. ¿Te parece una buena idea?
  • ¡Por supuesto que si! Hace un día estupendo, y adoro la montaña. - dijo Maggie, entusiasmada.
  • ¿Me ayudáis a preparar la comida para llevárnosla?

MinAh y SeungHo caminaban cogidos de la mano por ese parque al que habían ido tantas veces desde que empezaron su relación. Allí pasaban muchas tardes tranquilos los fines de semana, tumbados en el suelo bajo la sombra de algún árbol, abrazándose, besándose o hablando. Pero ya hacía más de un año de la última vez que habían hecho algo así, y ahora ambos lo recordaban en silencio sin ni siquiera mirarse el uno al otro. SeungHo seguía desconfiando de ella aunque no quería decirlo, y MinAh tenía el corazón dividido en dos aunque no quería reconocerlo. A ambos les envolvía un halo de melancolía a pesar de que sabían ocultarlo muy bien.

Maggie andaba detrás de ellos, junto a un tímido pero sonriente SangHyun que a ratos le daba conversación. Estaba pendiente del paisaje que les rodeaba. Tanta naturaleza a su alrededor y lo bien que le sentaba su embarazo que estaba cerca de cumplir su quinto mes la hacían brillar de un modo especial y los dos chicos que la acompañaban se habían dado cuenta de lo hermosa que estaba. Incluso MinAh, que más que una dependienta parecía una modelo y ese día lucía un vestido de verano floreado que le sentaba de maravilla, sentía cierta envidia hacia ella. No era el mismo tipo de envidia que sentía Maggie. La de Maggie era más fuerte y la tenía triste a ratos pesar de lo maravilloso que le parecía todo lo que veía a su alrededor. Miraba las parejas felices que paseaban por allí, miraba a SeungHo y a MinAh cogidos de la mano, y suspiraba como si se le fuese el alma por la boca. Envidiaba a cada pareja que veía y tenía que controlar las ganas de llorar. Deseaba tener a alguien para ella, a alguien que la mimara, a alguien con quién caminar de la mano... Miró a SangHyun, éste la miró a ella, y se sonrieron. En ese momento SeungHo se volvió y les sorprendió, entonces pensó fue en que harían una buena pareja.

Se sentaron sobre un mantel de tela color menta bajo la sombra de un árbol lleno de hojas verdes y sacaron de la cesta de madera la comida que había preparado SeungHo y que seguía oliendo tan bien. La temperatura era perfecta y el sitio que habían escogido, tranquilo. Empezaron a disfrutar de la comida. MinAh le hizo saber a su chico que estaba muy contenta con lo que había cocinado dándole un trozo de kimchi a la boca como muestra de afecto y luego un beso muy tierno en la mejilla. Maggie, que les miraba, sonrió y agachó la mirada. Luego cogió unos palitos e intentó agarrar con estos un trozo de comida bajo la mirada de todos. Hacía un mes que vivía en Seúl y apenas había probado la comida coreana, y mucho menos había aprendido a comer con palitos. Ambos chicos se rieron cuando el trozo de pescado se le cayó por tercera vez y quisieron ayudarla a la vez. SeungHo y SangHyun cruzaron miradas y SeungHo, sin decir nada, dejó que fuese su amigo quién la enseñara, aunque le dio unos cuantos consejos bajo la mirada inquisitiva de su celosa prometida. Maggie se rió avergonzada y finalmente consiguió llevarse el trozo de pescado a la boca ella sola. Los dos chicos la aplaudieron y ella volvió a reírse, satisfecha. MinAh puso los ojos en blanco y siguió comiendo con la mirada agachada.

Después de comer recogieron y descansaron un rato sin moverse del sitio. SeungHo estaba apoyado en el tronco de un árbol y MinAh estaba tumbada de lado junto a él, con la cabeza apoyada en su regazo. SangHyun estaba sentado con las piernas cruzadas y la cabeza agachada, pensativo. Y Maggie estaba tumbada boca arriba al sol boca arriba, con las manos sobre su barriguita de cada vez más grande. SeungHo no dejaba de mirarla en silencio y SangHyun, aunque parecía absorto, se había dado cuenta de ese detalle.

  • ¿Qué pensabas? - le preguntó un rato más tarde, mientras se dirigían a la Torre de Seúl. SeungHo le miró sin comprender. - Cuando la mirabas tanto, antes, ¿en que pensabas?
  • Que es encantadora y que se merece a alguien a su lado.
  • Estoy de acuerdo. Es muy simpática.
  • SangHyun, soy consciente de que no será una pareja normal, va a ser mamá pronto, pero... Necesita a alguien que la cuide como se merece.
  • No sé que decirte, hyung. Ella volverá a Estados Unidos a finales de este mes, cuando te cases, ¿no es así?
  • En un principio sí, pero quién sabe que pasará. No encontrarás muchas chicas como ella. Es divertida y cariñosa, a parte de guapa y lista.
  • Estoy de acuerdo.
  • ¿Entonces...? ¿Es que sigues enamorado de YoungMi?
  • Puede. Tal vez. - se encogió de hombros. - Pero no es el único motivo. No sé si estaría preparado, ya sabes.
  • ¿Qué cuchicheáis vosotros dos? Venid con nosotras, vamos, tenemos que pagar la entrada a la torre. - dijo MinAh, que les miraba a través de sus enormes gafas de sol. Maggie estaba a su lado.

Maggie alucinaba con las vistas desde lo alto de la torre, a pesar del vértigo que sintió al llegar arriba del todo. Desde allí se podía ver Seúl entera y también el mar a lo lejos. Estuvieron un buen rato allí arriba disfrutando de las vistas. En un momento dado, SeungHo y SangHyun siguieron andando por la torre dejando atrás a las chicas y MinAh aprovechó para acercarse a Maggie, que miraba el mar que tanto echaba de menos, con la mente en su soleada San Francisco.

  • Son bonitas las vistas, ¿verdad? - Maggie asintió. - SeungHo me pidió matrimonio aquí, mientras cenábamos en el restaurante giratorio que hay en esta torre. Imagínate como son las vistas de noche... - suspiró y se llevó una mano al pecho. - Fue de lo más romántico.
  • No lo dudo. - dijo Maggie y forzó una sonrisa antes de escaparse de MinAh.
  • Vamos chicas, ahora sois vosotras las que os entretenéis. - dijo SeungHo.

El sol empezaba a ponerse y el aire había refrescado cuando regresaron al coche deportivo de SeungHo después de pasear por algunas zonas del parque como los montículos y la fuente. Durante el viaje de vuelta MinAh estuvo de morros porque SeungHo le había dicho que no pasaría la noche con ella al ver lo tristona que estaba Maggie, aunque se había inventado otra escusa para que MinAh no se enfadara. Maggie no tardó en dormirse en el asiento de atrás. Había andado mucho durante todo el día y estaba agotadísima. SangHyun, que estaba sentado al lado de ella, miraba por la ventanilla sin decir nada. Todos estaban cansados y callados. SeungHo dejó el coche en doble fila y acompañó a su prometida hasta el portal del edificio donde vivía para despedirse de ella. MinAh lo abrazó por la cintura y él le dio un beso tierno en la frente. Luego él se disculpó por no quedarse con ella y regresó al coche, donde Maggie, que seguía dormida, y SangHyun lo esperaban. El segundo en llegar a casa fue SangHyun, que vivía en una casa con su madre y su hermana menor.

Entró en casa y le sorprendió que hubiese barullo en casa, pues era una casa muy tranquila. Había luz en el comedor y se dirigió hacia allí para saludar a su madre y a su hermana después de cambiarse de zapatos en el portal. Cuando corrió la puerta se sorprendió al ver que había una invitada, una joven muy bonita con carita dulce, piel suave, vestida con un vestido color amarillo claro y el pelo teñido de cobrizo. Ella agachó la mirada ruborizada cuando cruzaron miradas. Su hermana pequeña, Doorami, se rió al ver las reacciones de ambos, especialmente con la cara de sorpresa de su hermano, que se había quedado inmóvil en la puerta.

  • Que bien que estás aquí, cariño, llegas justo para la cena. - dijo la señora Park saliendo de la cocina con una cacerola de comida.
  • ¿Por que no tomas asiento al lado de YoungMi? - dijo Doorami.
  • ¿Por que no me dijiste que habías regresado a Corea? - le preguntó SangHyun, sentándose a su lado.
  • Llegué ayer por la noche. Los negocios de mi padre en Japón no funcionaron como él esperaba.
  • Lo siento.
  • Espero que te guste la comida, YoungMi. - dijo la señora Park, sentándose a la mesa.
  • Usted siempre cocina de maravilla.
  • Eres un encanto, no sé porque mi hijo te dejó escapar. - SangHyun agachó la mirada sin decir nada. YoungMi le miró de reojo.


Maggie se despertó y miró su alrededor desorientada antes de darse cuenta de que aún estaba en el asiento posterior del coche de SeungHo. Tenía la cabeza apoyada en el hombro de él, que se había quedado dormido con la cabeza colgando hacia atrás. Respiraba profundamente por su boca entreabierta. Se incorporó y le pinchó con el dedo las mejillas y la nariz hasta que él se despertó.

  • ¿Que hacemos aquí dentro? Ya es de noche. - le dijo.
  • Dormías tan profundamente que no quería despertarte. - miró la hora en su teléfono. - Llevamos casi una hora aquí, no debería haberme quedado dormido... - Maggie sonrió y abrió la puerta. Él salió tras ella.
  • Estoy muy hambrienta. El día ha sido agotador. - dijo, cuando hubieron subido al ascensor.
  • ¿Pero te lo has pasado bien? - ella asintió sonriente. - El monte Namsan es un lugar precioso y lleno de historia.
  • Es un lugar perfecto, especialmente para las parejas... - entraron en casa.
  • ¿Es por eso por lo que estabas triste? A ratos no parecías muy contenta, me he estado preguntando qué iba mal. - Maggie se encogió de hombros.
  • Esas parejas felices, cogidas de la mano, como MinAh y tu... Me dais mucha envidia.
Maggie se sentó en el sofá y él se agachó delante de ella y le acarició la mejilla. Maggie empezó a hipar mientras los lagrimones empezaron a emanar de sus ojos. Se tapó la cara con ambas manos. Él se acercó más a ella y, de rodillas en el suelo, agarró su cabeza y la empujó con delicadeza hacia su pecho. Maggie hundió la cara en su pecho y empezó a balbucear entre sollozos. Aunque SeungHo la había visto llorar muchas veces desde que vivía con él nunca antes la había visto de esa manera y no sabía qué hacer para consolarla.

  • Solo tengo dieciocho años, no puedo ser madre soltera, no puedo, no estoy preparada. Estoy sola, no seré capaz de criar a mi niña sola...
  • Ey, eso no es verdad, no estás sola. Además, eres una chica fuerte y serás la mejor mamá del mundo, Lucille será una niña muy afortunada. - dijo, acariciándole la cabeza.
  • Debería haber abortado como me propusieron mis padres. Ellos insistieron y yo no les hice caso.
  • No digas eso. Saldrás adelante, lo sé, no decaigas de esta manera, por favor. - Maggie levantó la cabeza y se miraron a los ojos. Su cara era un poema.
  • Te he manchado la camiseta... - dijo, sonándose los mocos. SeungHo se sonrió y le retiró el pelo de delante de la cara.
  • No te preocupes por eso.
  • ¿De verdad crees que seré una buena madre? - él asintió. - Últimamente lo veo todo negro, no sé que me pasa. - SeungHo se levantó del suelo y se sentó junto a ella en el sofá.
  • Lo que te pasa es normal, solo es inseguridad. Tranquila que yo estaré a tu lado. - Maggie se recostó en él y él le pasó el brazo sobre los hombros.
  • Tu... estás haciendo tanto por mi, y me estás cuidando tanto... Gracias. - SeungHo sonrió.
  • No tienes por que darme las gracias cada día, Maggie. - ella sonrió. - ¿Te encuentras mejor?
  • Mucho mejor.

Maggie no tardó en dormirse. SeungHo retiró su brazo y se levantó del sofá con cuidado para no despertarla. Luego la acostó en este. Le colocó un cojín bajo la cabeza con delicadeza y le colocó una manta encima. La miró con dulzura y pesar antes de apagar la luz e irse a la cama. Aunque no lo parecía él también estaba cansado.

3 comentarios:

Tahis dijo...

Se me rallaron los ojos, sabes? Que mal me lo haces pasar con la pobre Maggie. Yo que creía que acabaría con SeungHo, pero ahora dudo... En fin, ¡quiero el siguiente! xD

ĸaт ☆ dijo...

Te cuento un secreto? Ni siquiera yo sé con quién va a acabar jajajajaja Me alegro de que te guste, a ver si me inspiro y publico el siguiente pronto ^^

Tahis dijo...

Jajaja, eso me pasa a mí un montón. Ahora hago esquemas antes de empezar un capítulo para tener un final claro desde el principio y no desviarme.

Bueno, me encanta cómo quedó el collage en tu blog, las demás fotos también son una pasada. Esto es lo bueno de que los personajes sean reales, a ver cómo podrías hacer eso con Los espejos de Od'ee, que son todos raros con cuernos y todo XDD.

Un beso, :)